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“CONSEJOS PARA ACTORES POPULARES”

Nuestra primera respetuosa recomendación es; Que para que un “Actor Popular” pueda lograr alcanzar el éxito en su vida de consagrado defensor de los derechos humanos de tercera generación en Colombia; Debe aprender que es absolutamente necesario no desesperarse ante ninguna situación adversa: Pues, la “paciencia” es una virtud que es necesario apreciar, cultivar y desarrollar, en todas las circunstancias que nos plantea la vida y especialmente en el trámite judicial de las acciones populares.

Está plenamente comprobado, que quienes pierden la paciencia y se desesperan ante los diferentes problemas que nos plantea la vida, entonces cometen los más absurdos, graves e irreparables errores., Por ejemplo;  Está el caso de las personas demasiado apegadas a la riqueza y los bienes materiales, que frente a una grave crisis económica pierden los estribos y para solucionar el problema entonces se suicidan, roban un banco o abandonan definitivamente sus proyectos.

Esto lamentablemente también le puede sucederle a un acucioso “Actor Popular”., Porque los actores populares que pierden la paciencia y se desesperan en la investigación, demanda o trámite de una acción compleja acción popular, entonces cometen los más graves errores procedimentales., Por ejemplo;  No investigan si de pronto ya se había interpuesto otra demanda sobre los mismos hechos, derechos, acciones u omisiones; O no reúnen todas las pruebas necesarias para garantizar una condena ejemplar contra los presuntos responsables; O simplemente no vinculan a todas las personas responsables de los hechos o que tengan un interés directo en el resultado del respectivo proceso: Ocasionando con su impaciencia, perjudiciales sentencias absolutorias, definitivos archivos de los expedientes por agotamiento de jurisdicción o graves nulidades insanables en los procesos.

Esto sucede lastimosamente, porque hay algunas personas no comprenden que; En la vida no hay ninguna situación adversa que sea eterna; Que las crisis económicas son absolutamente necesarias para garantizar el cambio, el desarrollo y el progreso;  Que siempre hay que aprender de todos los errores para no incurrir nuevamente en ellos;  y que mientras más tenaz sea la paciencia que tengamos para enfrentar las adversidades, más tenaz será la felicidad de la recompensa que obtendremos al superarlas.

La moraleja en este caso es;  Que hay que pensar, planear y tramitar con paciencia, absolutamente todas las acciones populares que presentemos para garantizar la defensa y protección de los derechos e intereses colectivos: Por ejemplo;  Interponiendo primero los correspondiente derechos de petición ante los presuntos responsables; Realizando una correcta veeduría ciudadana, en la cual, podamos constatar personalmente los hechos investigados y reunir todas las pruebas necesarias en contra de los presuntos violadores de los derechos colectivos;  Investigando en las correspondiente secretarías de los diferentes Tribunales o Juzgados competentes, si se han presentado otras acciones populares sobre los mismos hechos, derechos, acciones u omisiones; Y, vinculando al proceso a todas las entidades públicas y particulares, que de alguna u otra manera, se sospeche sean presuntamente responsables de los hechos demandados o tengan algún interés directo en el resultado del proceso.

Nuestra segunda respetuosa recomendación es; Que para que un “Actor Popular” pueda lograr alcanzar el éxito en su complicada vida de defensor de los derechos humanos de tercera generación en Colombia; Debe de tener presente que no existe ningún éxito profesional sin un trabajo y espera pacientes: Porque, el verdadero éxito, en absolutamente todas las profesiones, siempre va precedido de consagrados años de estudio y de largos años de trabajos escalonados y variados, durante el transcurso de los cuales se adquiere la experiencia necesaria para que algún día en nuestra sociedad se nos pueda reconocer como expertos o especialistas en un tema.

Está comprobado, que; quienes no planean correctamente sus vidas; O no tienen una visión clara de lo que quieren ser en el futuro; O no estudian o trabajan con sacrificio para lograr sus objetivos; Entonces se convierten en personas amargadas, fracasadas y sin ninguna experiencia en la vida:  Por ejemplo; Es el caso de las personas demasiado apegadas a la rumba, los vicios, el ocio y la pereza, que por no  aprovechar sus hermosas épocas de estudiantes o trabajar con entusiasmo en su vital juventud,  entonces desperdician sus vidas, pierden la confianza en sí mismos y en su futuro no pueden conseguir un solo empleo que les garantice una subsistencia digna.

Esto también le puede suceder a un inexperto “Actor Popular”., Está comprobado que los accionantes que no son verdaderos actores populares, o nunca han estudiado e investigado sobre el complejo tema de los derechos colectivos, o que descuidan y dejan a su suerte las acciones populares que presentan; jamás logran el objetivo de proteger efectivamente los intereses colectivos de su comunidad, y en consecuencia, pierden la confianza en sí mismos: Pues, lógicamente no cuentan con la vocación, la dedicación, el conocimiento  y la experiencia suficientes, para poder enfrentar a los expertos Abogados litigantes que diariamente defienden en justicia y derecho a los constantes violadores de los diferentes intereses colectivos.  Es decir, por su falta de compromiso e inexperiencia, son inexorablemente destrozados en los honorables estrados judiciales.

Por ejemplo:  Hay accionantes que denuncian graves hechos de corrupción administrativa, pero, no consagran en sus demandas todos los requisitos legales y jurisprudenciales que deben reunir las acciones judiciales por violación a los derechos colectivos de la moralidad administrativa y el patrimonio público; O accionantes que desconocen las causales legales y las oportunidades procesales para poder objetar un dictamen pericial; O accionantes que no saben recurrir o apelar correctamente las diferentes providencias judiciales que le pueden ser adversas: O accionantes que demandan pero no van a la audiencia de pacto de cumplimiento, no colaboran con el aporte de pruebas al proceso y tampoco presentan alegatos de conclusión: Ocasionando con su falta de cuidado, conocimiento y experiencia, perjudiciales sentencias absolutorias en favor de los violadores de derechos colectivos y graves condenas en contra del accionante por los gastos, costas, multas y agencias de derecho del proceso.

Esto sucede inevitablemente para estos actores populares, porque no comprenden que ninguna nave jamás eleva anclas del mar y extiende sus velas al viento, sin primero visionar un rumbo fijo y seguro: Con esto les queremos significar, que el éxito en la vida implica siempre el que tengamos una visión clara del futuro que queremos para nosotros y el trazarnos claros objetivos, metas y planes para lograrlo;  Pues, el éxito depende exclusivamente en aprender a concentrarnos solamente en lo que nos acerca a nuestra visión de futuro y poder dejar a un lado lo que no tiene ninguna importancia.

La moraleja en estos casos es; Que los Actores Populares que no tienen el privilegio de ser abogados especialistas en acciones populares, entonces deben estudiar, investigar y prepararse incansablemente en el tema de los derechos e intereses colectivos, antes de pretender demandar una sola acción popular: Pues, solamente cuando entendemos que para ser actores populares debemos tener vocación de defensores de derechos humanos y obligación de convertirnos en expertos sobre el tema de los derechos colectivos, podremos entrar a colaborar de manera participativa, solidaria y eficaz, en la lucha frontal contra la corrupción administrativa  y protección del medio ambiente, los ecosistemas y la biodiversidad.

Nuestra tercera respetuosa recomendación es; Que para que un “Actor Popular” logre muchos éxitos y satisfacciones como solidario defensor de los derechos humanos de tercera generación en Colombia; Debe aprender que en la vida nunca hay atajos o viajes cortos al dinero, la fama o el poder: Pues, está comprobado que las personas que quieren enriquecerse, ser poderos y obtener respeto en corto tiempo, siempre terminan muertos, en la cárcel o huyendo; en razón a que solamente una actividad ilegal y supremamente peligrosa como el narcotráfico, puede garantizarles el ganar mucho dinero, fama y poder en poco tiempo.

Es un hecho notorio y de público conocimiento, que las personas que se dedican al tráfico de estupefacientes, el secuestro o la extorción, en algunos de los casos y en corto tiempo, logran el amasar grandes fortunas, tener fama de sujetos poderosos y ganar el respeto de las personas del bajo mundo; Pero, también es supremamente claro, que estas personas muy rápidamente terminan asesinados por ajustes de cuentas, o presos en cárceles del extranjero por delincuentes, o simplemente pudriéndose en las espesuras de las selvas colombianas por cobardes.

Lean bien y nunca olviden esto. Está comprobado, que quienes quieren en su vida lograr dinero, fama y poder en corto tiempo, terminan vinculados con personas sin escrúpulos, inmiscuidos en actividades ilegales y asechados por constantes peligros, lo que indefectiblemente los lleva a las situaciones más miedosas, terroríficas y desgraciadas de la vida, como lo son el perder la familia, morir torturado, ir preso por largos años o tener que huir de por vida.

Lo mismo le puede suceder a un ambicioso “Actor Popular”., En razón, a que los actores populares que demandan exclusivamente en búsqueda de dinero, fama o poder, jamás logran esos objetivos, y por el contrario, lastimosamente terminan investigados, sancionados, amenazados, muertos o huyendo; Pues, denunciar graves casos de  violación a la moralidad administrativa en Colombia es casi una sentencia de muerte y las acciones populares en la actualidad no producen ningún tipo de incentivo económico o recompensa para el demandante: Es decir, se trata de complejas acciones constitucionales de derechos humanos, en las cuales lógicamente invertimos tiempo, conocimiento, riesgo y dinero, pero de manera valiente, altruista y solidaria, con el único fin de servir a la comunidad y garantizar la protección de nuestros más sagrados derechos colectivos.

Por ejemplo:  Hay actores populares que demandan y no conocen que en la actualidad la ley 1425 del año 2010, derogó los incentivos económicos que estaban generosamente consagrados en el Código Civil Colombiano y la ley 472 de 1998; También existen accionantes que actualmente denuncian graves hechos de corrupción administrativa, creyendo erróneamente que serán justamente recompensados por los bienes que recuperarán para el patrimonio público del Estado; Y también existen accionantes que simplemente denuncian algunas omisiones o actuaciones administrativas irregulares, con el único fin de vengarse de un funcionario público o de obtener para sí un beneficio económico, particular y concreto: Ocasionando con su temeridad, codicia y ambiciones, seguras amenazas de muerte por parte de los peligrosos corruptos denunciados y múltiples condenas por gastos, costas, multas y perjuicios  económicos.

Lo anterior sucede simplemente, porque algunas personas no comprenden que; El trabajo del servicio comunitario solo produce satisfacciones inmateriales; Que el hombre no fue creado para vivir en la ociosidad; Que la verdadera felicidad consiste precisamente en ganarse el pan de vida con el sudor de la frente; Que ningún trabajo es deshonra en nuestra sociedad; Que el trabajo es nuestro mejor amigo del hombre y la codicia su peor enemigo; Que la ambición en buena esclava pero pésima ama; Que es mejor levantarse a trabajar que levantarse a buscar trabajo; Que el delito nunca paga; Que todo delincuente vive con un pie en la cárcel y otro en la tumba; Y, que la única forma de ganarse honradamente el dinero, la fama y el poder en Colombia, es estudiando, pensando y trabajando sin cansancio.

Es claro que el consagrado estudio y el arduo trabajo son amargos,  pero, también es diáfano que sus frutos son supremamente dulces. Por eso, los abogados, médicos, ingenieros y demás profesionales exitosos del mundo, siempre cuentan en sus historias personales, que tuvieron que hacer muchos sacrificios económicos para poder estudiar, que se desvelaron en largas noches de estudio, que comenzaron a trabajar desde muy jóvenes  y que para ellos nada fue fácil en la vida.

Lean bien y nunca olviden esto. Está comprobado, que las personas que se han sacrificado y tenido paciencia para ser excelentes profesionales y ciudadanos ejemplares, terminan siendo muy exitosos, respetados miembros de su sociedad y prestigiosos expertos que cobran decenas de millones de pesos mensuales por sus servicios personales. Esto demuestra que el estudio, el trabajo y el sacrificio, si pagan.

La moraleja en este caso es; Que las acciones populares no producen riqueza, fama o poder, porque son acciones constitucionales de derechos humanos, donde el demandante actúa de manera desinteresada, altruista y solidaria, a fin de garantizar la protección de los sagrados derechos e intereses colectivos. Y que en conclusión, lo único que producen las acciones populares en Colombia, es la inmensa satisfacción personal de servir desinteresadamente a nuestra comunidad y estar haciendo algo valioso para la protección del medio ambiente, los ecosistemas y la biodiversidad.

Eso sí, no podemos perder de vista y dejar de comentar, que un experto en acciones populares, legalmente puede cobrar millonarias sumas de dinero cuando es contratado para demandar técnicamente una acción popular o defender en justicia a quienes han sido demandados o vinculados a un proceso judicial. Además, es necesario comprender que en todas las acciones populares el demandante tiene derecho a reclamar una justa condena contra el demandado por los gastos, costas y agencias en derecho. Es decir, en las acciones populares si se puede pretender que se compense justamente lo invertido económicamente por el accionante.

Así pues, respecto de este polémico tema, respetuosamente concluimos significando que para nosotros, el hombre verdaderamente rico, famoso y poderoso, es aquel que cuida de la naturaleza y sabe conservar, disfrutar y compartir lo poco que tiene. Y, si bien es cierto que la solidaridad no surge siempre por generación espontánea en todos los seres humanos. No es menos cierto, que gracias a Dios, si existen millones de personas en el mundo entero, que como verdaderos filántropos, de una manera valiente, desinteresada y generosa, arriesgan sus vidas y patrimonio para poder garantizar la efectiva protección de los sagrados derechos e intereses colectivos.

Nuestra cuarta respetuosa recomendación es; No seas otra persona que tú mismo. Porque para que un “Actor Popular” pueda lograr alcanzar el éxito en su vida de auténtico defensor de los derechos humanos de tercera generación en Colombia; Debe aprender que un actor popular no escoge su vocación, sino que ella lo escoge.

Está plenamente comprobado, que quien tratan de ser otra persona que realmente no es, aunque engañe al mundo entero, nunca será nadie. Por ejemplo, está el caso de las personas que fingen ser médicos y sanar personas, pero que en realidad no pasan de ser simples charlatanes, curanderos y yerbateros, que nunca han pisado un colegio de bachillerato o claustro universitario, pero se hacen llamar doctores. Los cuales, a pesar de poder lograr convencer a unos cuantos miles de incautos que les compran sus brebajes, elixires y fórmulas mágicas, no son otra cosa que avezados estafadores, que lo único que demuestran en sus miserables vidas es una heredada vocación de delincuentes.

Esto sucede lastimosamente, porque hay algunas personas que nunca comprenden que; Ser lo que unos es, es el verdadero secreto de la autenticidad;  Que para lograr el éxito debemos concentrarnos solo en lo que verdaderamente podemos llegar a ser con nuestros verdaderos conocimientos; Que uno no se puede esforzar en ser diferente por un simple afán de lucro, y; Que uno no puede engañarse y engañar a otros, al colocarse  falsas mascaras por simple rebusque: Pues aunque la mona se vista de seda, mona siempre se queda, y más rápido cae un mentiroso que un cojo.

Esto lamentablemente le sucede a muchos accionantes disfrazados de “Actores Populares”; Porque los demandantes de acciones populares que no son profesionales en el derecho ni verdaderos actores populares, así logren engañar a unos cuantos incautos con sus demandas, son fácilmente desenmascarados por los expertos Abogados, Jueces, y Procuradores judiciales. Por ejemplo:  Estos actores populares disfrazados de servidores comunitarios, presentan las demandas sin el cumplimiento de todos los requisitos mínimos legales; No aportan una sola prueba que demuestre la veracidad de los hechos demandados; No demuestran cuales son las acciones u omisiones con las cuales supuestamente se vulneraron los derechos colectivos; Utilizan en sus escritos y con todos los sujetos procesales, expresiones groseras, injuriosas y calumniosas; Desconocen la diferencia entre derechos e intereses colectivos; Desconocen la diferencia entre acciones populares y acciones de grupo; Se presentan desgarbados, con patanería y descortesía ante los despachos judiciales; O simplemente realizan pretensiones absurdas, ilegales o francamente imposibles de cumplir: Ocasionando con su falsedad, temeridad y mala fe, que sean ejemplarmente sancionados por los Jueces y denunciados ante la fiscalía general de la nación por falsedad, fraude procesal, injuria o calumnia.

La moraleja en este caso es;  Sé lo que eres, recuerda que una manzana no es un coco y tampoco vuela o piensa, pero es una hermosa manzana: Igualmente, los actores populares no somos jueces, fiscales ni procuradores, pero indiscutiblemente somos una parte fundamental de la administración de justicia, que oportuna y preventivamente pone en movimiento el aparato judicial, a fin de garantizar la protección solidaria de los derechos e intereses colectivos.

En este orden de ideas, los actores populares no escogemos nuestra vocación de servicio a la comunidad, ella nos elije a nosotros., Pues así como uno no escoge su posición social en la sociedad, sino que uno nace en determinada posición social; uno tampoco escoge su vocación de activista de derechos humanos, sino que ella se apodera de uno: Por eso, los actores populares no tenemos ninguna obligación moral de demostrar que actuamos solidariamente en nuestras demandas, pues nuestra única obligación ética y moral es ser nosotros mismos y poder garantizar la efectiva protección de los sagrados derechos e intereses colectivos, es razón a que nuestro verdadero triunfo personal es hacer nuestro mejor esfuerzo con lo mejor que sabemos hacer, que es demandar corruptos y depredadores del medio ambiente.

 

En este orden de ideas, nuestra quinta y última respetuosa recomendación es; Que con paciencia un “Actor Popular” puede soportar cualquier adversidad: Pues, el que es paciente conoce que en la vida no existe una sola situación adversa que permanezca de manera permanente., Por eso, la persona paciente siempre recibe las adversidades con los brazos abiertos, pues, conoce que ellas siempre nos fortalecen y nos enseñan a soportar la vida en el transcurso de nuestra corta existencia.

Lean bien y nunca olviden esto. Siempre hay que lavar nuestros ojos con las lágrimas que producen las adversidades del destino, para así poder ver la verdad y la realidad de las cosas que nos rodean, y tomar los correctivos del caso: Las adversidades son tan provechosas, que solamente cuando ellas ocurren, se nos ofrece la oportunidad de poder contar a los verdaderos amigos y aliados con los dedos de una mano.

Es claro que con paciencia, solidaridad y vocación, un “Actor Popular” puede soportar  y sobrevivir a cualquier derrota. Pues, el actor popular que es paciente y tiene verdadera vocación de servicio comunitario, conoce que nuestros adversarios, los depredadores de los derechos e intereses colectivos, en las derrotas que nos infringen siempre nos enseñan a conocer nuestras debilidades y fortalezas, para que en el futuro podamos derrotar con éxito a otros violadores de los derechos colectivos.

 Y, es que algunas veces perder algo es ganar algo, pues, nunca hay una sola derrota que por bien no venga; En razón, a que siempre terminamos aprendiendo de ellas y levantándonos para poder continuar con nuestros sueños. No podemos olvidar que por esencia y definición, la lucha de los actores populares es inspiradora, permanente, perseverante, valiente, participativa, democrática y solidaria.

Nuestra moraleja final, es; Que todos los “Actores Populares” debemos tener mucha fe, paciencia y resistencia; No importa si en Colombia se derogaron los incentivos económicos en las acciones populares e injustamente algunos jueces no condenan al pago de los justos gastos, costas y agencias en derecho: Hay que seguir trabajando incansablemente por la defensa de los derechos e intereses colectivos en nuestra patria; con la visión puesta exclusivamente en garantizar la protección de los derechos colectivos y obtener la colaboración solidaria de las múltiples organizaciones de cooperación internacional, a quienes si se les demuestra con proyectos técnicos y debidamente sustentados, que se está realmente protegiendo el medio ambiente o derrotando la corrupción administrativa, con profesionalismo, experiencia y gran impacto social,. Entonces estamos absolutamente seguros que continuaran ayudando a cofinanciar esta costosa, peligrosa y quijotesca tarea de demandar judicialmente a los violadores de Derechos Colectivos en Colombia.

En la fundación para la Defensa de los Derechos Colectivos, “FUNDACOLECTIVOS”, respetuosamente consideramos que la preservación de la naturaleza, el medio ambiente, los ecosistemas, la biodiversidad, las especies en peligro de extinción, la moralidad administrativa, el patrimonio público y el patrimonio cultural; Debe ser un objetivo de todos los seres humanos que tiene un carácter urgente, preventivo, participativo, democrático, solidario y mundial.

Entonces, el conflicto entre este noble objetivo global y las justas condenas contra los violadores de los derechos e intereses colectivos, no puede ser resuelto en Colombia desestimulando, estigmatizando y alejando definitivamente a los pocos actores populares de la jurisdicción; Sino, que por el contrario, debe ser definitivamente resuelto apoyándolos, estimulándolos y animándolos a continuar su peligrosa labor de ser defensores de los derechos humanos de tercera generación.

Recordemos que el “Actor Popular” reclama judicialmente a favor de un colectivo; Entonces, el actor popular representa la democracia, la solidaridad y la participación puestas en acción: En este orden de ideas, el actor popular es un respetado vocero de la comunidad afectada por la acción u omisión de una autoridad corrupta o de un particular irresponsable, que lastimosamente violan sagrados derechos e intereses colectivos; Por lo tanto, es injusto no respaldarlo y  dejarlo solo en la protección de unos sagrados derechos que también son nuestros y que su violación perjudica a todos los seres vivos presentes y futuros.

 

Actores Populares, nuestra recomendación es que continuemos con las pilas puestas, perdonemos las graves ofensas de nuestros enemigos, consagrémonos al trabajo solidario en favor de la comunidad y continuemos defendiendo apasionadamente los sagrados derechos e intereses colectivos de los colombianos.

 

¡Que tiemblen los corruptos del Estado Colombiano y los indolentes depredadores del medio ambiente, pues, podrán derogar los incentivos económicos en las acciones populares, podrán amedrentar a unos cuantos cobardes y podrán asesinar física y moralmente a miles de respetados activistas de derechos humanos, pero lo único cierto es; Que los solidarios, participativos y valientes actores populares no desapareceremos jamás!

 

Solidariamente.,

 

JUAN CARLOS ECHEVERRY NARVAEZ.

Representante legal de “FUNDACOLECTIVOS”.

 

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