"JARILLON DEL CAUCA"

DIARIO  OCCIDENTE

EL FARO

MIGUEL YUSTY

Jueves de 17 febrero de 2011

 

DEL  JARILLÓN  A  POTREROGRANDE

Qué tristeza  que pasada la ola invernal el olvido por el pasado reciente se convierta en una conducta reiterativa. Como el invierno sirvió para todo, hasta para decir erróneamente que el 75% del Valle del Cauca había sido inundado y que por lo tanto había que aplazar las elecciones para elegir Gobernador, igual fue instrumentalizado para argumentar, sin ningún asomo de vergüenza, que el Jarillón del Río Cauca debía ser de nuevo diagnosticado. Esto sucedió de cara a la opinión pública y con el silencio del Concejo Municipal, que pasó agachado y no le aclaró al Alcalde Ospina, que este inventario ya se había realizado en el 2005 y que lo que había que hacer era garantizar la sostenibilidad de los acuerdos que la Alcaldía, la Policía Metropolitana y la CVC, suscribieron para que el Río Cauca no inundara como antaño la mitad de la ciudad.

Muy sencillo, el parque lineal del que habla la administración, ya había sido proyectado. El control a las invasiones en los sitios críticos era una tarea que la Policía Montada había asumido como suya. La CVC por su parte, tal como consta en el libro que en su momento publicó la Secretaría de Vivienda del Municipio, debería garantizar el control de la hormiga arriera y todos los elementos de deterioro ambiental incluidos en el diagnostico.

Potrerogrande, el más importante proyecto habitacional para familias reubicadas, debería ser materia de tareas que apuntaran a un gran ejercicio de cultura y convivencia ciudadana, pues ya se sabía de antemano los problemas inherentes a un proceso donde se pasa de la noche a la mañana de la vivienda improvisada a otra con característica diferentes. Toda la institucionalidad, quedó comprometida con la ciudad, incluida la Policía Metropolitana para que este nuevo barrio, no se convirtiera en la zona tugurial con el más alto índice de homicidios que es hoy día. Le debe el Alcalde a la ciudad una explicación, pues no es justo que por renunciar a darle continuidad a un proyecto se pretenda gastar diez millones de dólares.

 

 

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